¿Mi madre es narcisista?
La pregunta sobre el desamor de la madre es muy recurrente en el contexto terapéutico. Muchos pacientes se preguntan en un momento de sus vidas si su madre les quiere.
En nuestra sociedad hacerte esta pregunta es casi un tema tabú. La madre está sacralizada. Se da por hecho que todas las madres son buenas personas y que aman incondicionalmente a sus hijos.
Esta es una de las razones principales por las que es tan difícil admitir y reconocer que la persona que ha debido querernos, protegernos y cuidarnos nos ha hecho un daño emocional profundo y nos ha causado un trauma que puede que nos acompañe toda la vida.
En esta entrada te explicaré cómo se comporta una madre narcisista.
Primero vamos a explicar de manera breve en qué consiste este trastorno.
¿Qué es el Trastorno de Personalidad Narcisista (TPN)?
Antes de continuar me gustaría aclararte que toda la información que leerás a continuación es referencial. Un diagnostico real y fiable de una persona con este trastorno solo lo puede dar un profesional de la salud, psicólogo o psiquiatra.
El TPN es una condición en la cual la persona ha perdido su “verdadero yo” y lo ha sustituido por uno falso. Algunos autores, como Sam Vaknin, lo consideran un mecanismo de defensa ante un trauma ocasionado en la niñez.
La teoría principal es que el niño se ha visto desprovisto de forma sistemática del cariño y empatía de la madre, padre o de quien tenía que cuidar de él, con lo cual crea un “falso yo” para poder lidiar con el medio ambiente.
Este falso yo es una especie de cáscara que enmascara al verdadero yo y que permanece oculto la mayor parte del tiempo.
También existe otra teoría, que vista de una forma superficial, podría ser contraria a la anterior: y es que son niños a los que se les ha endiosado o sobre valorado, sin ponerles límites. Niños que han sido elogiados siempre, con independencia de que hiciesen las cosas bien o mal.
Esto también supone una cosificación por parte de los cuidadores del niño y es otra forma de abuso emocional tan dañina como la falta de afecto. A primera vista es más difícil de detectar e identificar, especialmente por la propia víctima del abuso.
En realidad son las dos caras de una misma moneda. En ninguno de los dos casos se respeta la individualidad del niño o niña. No son considerados como personas con necesidades y deseos propios, sino como extensiones de los propios padres, cuya misión en la vida es satisfacer las necesidades del progenitor narcisista.
Vayamos entonces a la definición formal de este trastorno.
El trastorno narcisista de la personalidad (TNP) es una forma de narcisismo patológico, diagnosticado por primera vez por el psicoanalista Heinz Kohut en 1968. Se caracteriza por un grandioso sentido de auto importancia, mucha necesidad de atención y falta de empatía.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales , DSM, el Trastorno de la Personalidad Narcisista (TPN) es un trastorno de la Personalidad del grupo B.
El narcisismo es un espectro. Como tal, presenta diferentes grados y se manifiesta en diferentes escalas de comportamiento.
En general, los narcisistas rechazan una intimidad con las personas de su entorno. Son personas incapaces de vincular afectivamente con familiares, pareja o hijos. No ven a las personas como seres humanos independientes, con sentimientos, necesidades y deseos propios, sino como cosas.
Perciben a los otros como instrumentos de los que se puede obtener un beneficio o provecho. Normalmente desarrollan relaciones abusivas con su entorno.
El TPN se considera un trastorno de tipo egosintónico. Quienes lo padecen no saben que tienen una enfermedad y salvo en contadas ocasiones, se gustan a sí mismos y están más o menos contentos con su manera de ser. Es cierto también que buscan desesperadamente gustarse, para esconder un ego frágil y roto. Por eso el tratamiento es tan difícil, porque piensan que no tienen ningún problema y no acuden en busca de ayuda.
¿Cómo es la madre narcisista?
De manera general, la madre narcisista presenta esos mismos patrones de conducta que acabo de mencionar, pero tiene ciertas peculiaridades que te describo a continuación.
Considera, por favor, que no todas las madres narcisistas presentan todos estos comportamientos. Tampoco el hecho de que tu madre tenga alguno, significa que tenga este trastorno.
Ahora bien, en la medida en que identifiques más comportamientos, más posibilidades hay de que tu madre sea narcisista.
Aquí, los comportamientos habituales de las madres narcisistas:
- Falta de empatía emocional. No es capaz de conectar con tus sentimientos ni emociones. No le importa el dolor que te pueda causar con su comportamiento y actitudes. Seguro que muchas veces te has preguntado cómo tu madre puede ser tan poco comprensiva y mostrarse tan indiferente ante las cosas que te suceden y preocupan. Sin embargo, sí que tiene empatía cognitiva; ella sabe que te hace daño, pero no le importa.
- Tiene una baja autoestima. Aunque con sus comportamientos quiera demostrar lo contrario, la realidad es que no tiene amor por sí misma. Tapa esa falta de autovaloración usando a sus hijos, con el objetivo de cubrir sus carencias.
- Están celosas de ti. Sobre todo si eres mujer. La madre narcisista desata su ira contra aquel miembro de la familia que puede robarle atención y brillar más que ella. Te descalifica y minimiza tus logros.
- Suelen ser personas vanidosas y superficiales.
- Son mentirosas y calculadoras. Mienten a sus hijos para controlarles. Mienten al resto de la gente sobre ti y te presentan como la mala y la loca, para que no destapes su verdad. Quieren aparecer como abnegadas y sacrificadas, en actitud de mártir.
- Son agresivas o pasivo-agresivas. No aceptan que no se cumpla su voluntad. Manipulan para conseguir lo que quieren, bien de una manera activa y directa, o de forma indirecta. No tienen la capacidad de aceptar ninguna crítica.
- Son vampiros emocionales. Se alimentan de tus reacciones positivas y negativas. Les gustan las adulaciones, pero también tu dolor y malestar les sirve como suministro para funcionar.
El daño que causa una madre narcisista puede que sea el peor daño que se le puede infligir a una persona. Las víctimas se convierten en adultos que arrastran un trauma durante toda su vida y que se refleja especialmente en problemas en las relaciones de pareja.
Si te reconoces en una historia familiar como la que acabo de describir o ves que tu vida, aun siendo adulta, se sigue viendo afectada por tu madre (viva o muerta), debes saber que lo que te pasa no es tan extraño. Y que, aunque el daño y el trauma puedan ser grandes, la psicoterapia te puede dar las herramientas necesarias para elaborarlo y vivir una vida feliz. Contacta conmigo si necesitas ayuda.
